martes, 2 de febrero de 2010

Pastelina Vengalina/Tras el ladrón de zuecos.


Hacía cinco meses que Pastelina estaba trabajando en aquel sucucho…Subsuelo oscuro, falto de aire, de 8 mts. por 8 mts.; dos ventanuzcas rectangulares daban al exterior. Todas las mañanas Vengalina entraba a las 5 a.m. Llegaba a aquel lugar muy dormida y desaliñada…pero en ése sitio nada de eso importaba, sobre todo, teniendo en cuenta que todos sus compañeros eran hombres. Luego de ser rechazada innumerable veces por su sexo, su sueño de trabajar en una confitería esta vez se había concretado.
Eran las 6 A.M y sonaba la radio “A.M. Merengue 88.8”…Vengalina tenía puesta una remera suelta color verde, pantalones de cocina azules con rayas blancas , sus zuecos de reptil verdosos y un delantal blanco agujereado…en el cabello una bandana roja. A los tumbos, bajó por la angosta escalera con las grandes placas negras para estibar el pan de mitad de mañana. A ésa hora el calor ya se sentía sofocante. Como era costumbre, faltaba “Churrinche” uno de sus compañeros. Mendocino él, tenía graves problemas con el despertador. Sus cinco compañeros ya estaban en pleno movimiento como si fueran las 12 del mediodía. En la radio el locutor se escuchaba: “Hoy en A.M. Merengue para todos nuestros oyentes nostálgicos...hoy, hoy los deleitaremos con los mejores temas de la década del 50 y del 60…Y la consigna del día para todos ustedes es: ¿Cuál fue el lugar más dulce donde hicieron el amor con vuestras parejas???...Llámennos y cuéntennos su historia…”. Pastelina miro hacia atrás….sus compañeros se sonreían...El tema “Fever” de Elvis Presley sonó en la radio. La puerta trasera golpeteo... era “Churrinche”….su manera de cerrar la puerta era inconfundible.
Pastelina fue al lavatorio que tenían en un rincón, se mojó la cara y siguió bollando los panes.
“Malditos, malditos”, apareció Churrinche por las escaleras.
Estaba en patas, vestía shortcitos azules con amarillo y su torso estaba desnudo.
“¿Donde me escondieron los zuecos amigos????".
Todos se miraron con mirada entre cómica y seria.
“Nadie te escondió nada Churri”, le dijo el Malevo.
“No me jodan amigos que hoy no tengo un buen día…me quede dormido amigos…Denme mis zuecos”.
(Pastelina se mordió los labios).
“En serio Churri, nadie te tocó nada amigo…No te estamos jodiendo”, le dijo el Malevo.
Ése día el Churrinche tuvo que trabajar en ojotas….Nadie había tocado nada de él, éso era cierto. A mitad de mañana Pastelina comenzó a despabilarse. Escuchaba la radio atentamente. “Bueno mis queridos oyentes…aquí nos llamó nuestro oyente Nestor y, contestando a la consigna del día, Nestor nos cuenta que para él el lugar más dulce donde hizo el amor fue en su primer “Fitito” color rojo, dice que nunca lo olvidará………a su Fitito…………”.
Todos se sonrieron y comenzaron a hacer comentarios subidos de tono….Pastelina se fue, su cabeza se fue….comenzó a conectar hechos, situaciones, imágenes….”Fitito rojo, zuecos, Fitito, zuecos, faltan zuecos, zuecos, “…dónde están mis zuecos...””….. Pastelina se dio cuenta que la situación de aquella mañana con los zuecos ya la había vivido una infinidad de veces….Rápidamente comenzó a recapitular. En ocho segundos su cabeza recordó unas 30 situaciones idénticas. Gente que llegaba a su ámbito gastronómico y cuando iba a buscar su uniforme….los zuecos faltaban…habían "desaparecido". “Fitito…el Fitito rojo….”.Muchas veces Pastelina se había cruzado con un misterioso Fitito rojo en los últimos años…..¿Tendría algo que ver aquel Fitito rojo con las desapariciones de los zuecos????. Pastelina tenía un largo y agotador día por delante, sin embargo, no veía la hora de llegar a su guarida, pegarse un baño y comenzar a ahondar en éste tema. Vengalina presumía que un ladrón de zuecos estaba rondando y tocándole la oreja a la gente del gremio… ¿Una nueva misión estaba en puerta?.
3 p.m Pastelina subió las escaleras y salió a la calle. El sol la cegó. Sacó de su bolso de cuero marrón sus grandes gafas oscuras y se las colocó. Reacomodo los zuecos que tanto amaba en el bolso y, aún con ropa de trabajo, se subió a su nueva adquisición: una motoneta de los años 40.
Pastelina abrió el pesado portón de metal y dejo su bolso en el piso, a un costado. Encendió el ventilador de techo, fue hasta el baño y se dió una ducha bien fria. Se puso su remerón rayado preferido, fue hasta la heladera, tomó una botella de agua y caminó hasta su gran escritorio negro. Se sentó en su silla con forma hongo, prendió el velador estilo ingles color verde, tomó un pilón de hojas en blanco y su birome color verde oscuro con dorado. Comenzó a anotar: “10 años…..lugares por los que pasé…..lista compañeros de trabajo…..lista proveedores…..a quiénes le faltaron zuecos….números telefónicos de compañeros….llamar compañeros…llamar informantes...¿Fitito rojo??????”……Pastelina comenzó a hacer el dibujo del Fitito….Pastelina dibujaba muy mal, sin embargo, los dibujos la ayudaban a pensar mejor…..No sabía porque pero aquel Fitito se le había metido en la cabeza…
Luego de 4 horas de anotaciones y llamados Pastelina no soportó más el ruido que hacían en la construcción que tenía al lado …. Hacía ocho años que vivía en ése barrio pero en todo ése tiempo las construcciones fueron creciendo día a día….El barrio se había transformado, poco a poco, en ciudad… El olor a cloacas era insoportable, el ruido constante y los cortes de luz cada vez más seguidos. Por las noches se podía escuchar el sonido de las ratas muy claramente. Su lecho había quedado en medio de dos grandes edificios…Por momentos Pastelina no reconocía su barrio y el pensamiento de irse un día y no volver más la perturbaba a diario. Pastelina apago las luces de su gran mono ambiente y se tiró en su amplia cama. Dormir era lo único que cambiaba su mal humor.
Su “teléfono/vengalín” sonó en medio de la oscuridad. Pastelina atendió, no sabía ni que hora era…
“Siiiii…”, su voz sonaba pésima.
“¿Pastelina?”, una voz susurrante se escuchó del otro lado.
“¿Pollo?”.
“Si, soy el Pollo Pastelina. Escuchame, tengo algo que te va a interesar…”.
“Decime, decime Pollo”. Pastelina se acomodo en la cama…acomodo su garganta y se rasco la cabellera revuelta.
“En el restaurante “Lo de Chicho”, ¿lo tenes…?".
“Si, si….¿el que está en el barrio Los Mandarines…?".
“Si, ése Pastelina….Ahí tengo un amigo trabajando, él está en los fuegos…Bueno, asunto que hoy después de cortar con vos lo llamo y me cuenta que ayer cuando llegó al trabajo le faltaron los zuecos….”.
“Ahaaaaa…..¿Y de que color eran…que modelo era…hacía cuanto los tenía Pollo?". Pastelina estaba un tanto exitada.
“No se tanto Pastelina…Si le preguntaba todo éso iba a sospechar de mi…”.
“Escuchame Pollo, lo llamas a tu amigo cocinero, lo invitas con un par de tintos y me averiguas todo…Me oíste, ¡tooooooodo!”. Pastelina colgó su teléfono “vengalin” y se le cayó a la mierda. “Mierda, mierda, mierda”. Lo acomodó y lo colocó en el piso. Pastelina se quedo sentada en la cama pensando. La oscuridad no la dejaba ver con claridad. Pastelina manoteó su reloj despertador y prendió la lucecita. "Las 3...mieeerdaaaaaaa, miiierrrrdaaaaa...en una hora tengo que levantarme".
Continuará...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que misterio los zuecos......será porque es la parte firme del gastronómico....su punto de apoyo en la vida laboral....!!!Vengalina pierde el sueño....descubrirá las desapariciones??????Yo creo que en la cocina de salados los rostizan!!!!Jajajaaaaaa!!!1

Petit. dijo...

Mmmmm...si, que misterio...habrá que esperar a ver que sucede!. Vengalina, me parece, pierde el sueño por varios motivos...Podrá Pastelina llegar al trasfondo de éstas desapariciones?!?!?!?.....¿Los cocineros los rostizan???...y despues que hacen???, jeje...puajjj, cariños, P.

Sol dijo...

Y qué pasó con los zuecos????

Petit. dijo...

Jaaa!!!, hay que esperar la continuación!, besos, P.