martes, 30 de marzo de 2010

Emigrar.

"El barco se hunde", (frase célebre gastronómica).

El cocinero o pastelero que lleva la profesión en las venas se ve motivado básicamente por sensaciones y búsquedas... es así como vamos construyendo nuestro camino. Uno de los principales motivos de nuestro pertenecer a un lugar laboral es el "Equipo". El gastronómico apasionado busca rodearse de otros compañeros apasionados...busca rodearse de colegas que despierten y motiven nuestras propias habilidades. Un equipo mediocre es = a limite y a nulas posibilidades de desarrollar nuestra creatividad y potencialidad. Muchas veces los gastronómicos nos encontramos en el dilema de "trabajo o vocación". Nuestro contacto con el mundo y las responsabilidades nos suelen limitar en nuestras elecciones. Los gastronómicos con hijos son los mas complicados a la hora de elegir...como todo ser humano que tiene que responder a las necesidades de otro ser, el gastronómico padre o madre muchas veces tiene que aguantar situaciones de todo tipo en pos de un sueldo. Muy por el contrario, el gastronómico que se mueve solo en la vida puede salirse de situaciones no gustosas más fácilmente y meterse en lugares y posibilidades nuevas.

Queridos lectores: he decidido cambiar de equipo de trabajo y lo haré esta semana.
Esta decisión es normal en nuestra profesión...es lo que alguna vez ya explique en una nota titulada "Profesión golondrina".
La decisión: Sentía que estaba en un espacio de trabajo en el cual mis capacidades he inquietudes ya no encajaban y se que cuando ésto ocurre es tiempo de emigrar hacia nuevas rutas. La gastronomía es crecimiento constante y es una profesión que más allá de las obligaciones laborales está íntimamente ligada con nuestra esencia y con nuestro ser. Muchas veces depositamos en nuestro trabajo un plus que lejos está de cumplir un horario y una rutina; es nuestra creatividad y pasión que nos desbordan y hacen perder la razón. Además la gastronomía tiene esta cosa de "segundo o más que segundo casi primer hogar diría yo". Nuestro jefe de cocina es nuestro papá, mamá, guía y mentor. Nuestros compañeros son nuestros hermanos/as, amigos/as, pollitos/as. El jefe de cocina arma su equipo, elige con que piezas jugar y con cuales no...El éxito o fracaso de una cocina radica esencialmente en el equipo de cocina que se halla conformado. Cuando un jefe de cocina te dice: "Búscate otra cosa", o "Estoy buscando trabajo", o "El barco se hunde", es señal de que hay que ponerse salvavidas y saltar lo antes posible.
En mi "ex trabajo", (ya así podemos llamarlo), sucedió ésto y así lo hice...me procure encontrar un trabajo con mejores condiciones de contratación y un nuevo equipo. Afortunadamente todavía puedo darme el lujo de elegir. Ya contaré sobre esta nueva experiencia que se avecina!. ¿Que me llevo del restaurante que dejo?: más batalla, más experiencia, el orgullo de sostener uno de los sectores más complicados del lugar y salir invicta, el orgullo de haber hecho rendir al sector lo más posible sacando lo mejor de cada uno de mis compañeros de área, el orgullo de haberme ido bien, de seguir creciendo y saber que mi dignidad esta bien en lo alto. Me llevo muchos buenos amigos gastronómicos y posibles contactos para un futuro; personas para el olvido y otras pocas inolvidables. Muchas risas, cansancio, satisfacciones y aprendizajes.
Ayer hicimos una especie de despedida/reunión de amigas gastronómicas en casa....Ex compañeras que ya han emigrado y actuales...Todas seguiremos nuestros caminos laborales...siempre en contacto....con anécdotas inolvidables y amistades impagables. Me voy feliz de éste lugar...me voy sintiéndome querida y valorada por mis jefes y compañeros...de los dueños mejor ni hablo. Me voy feliz porque he hecho un cambio para bien, con miras de crecimiento...Siento que este año, después de tanto sacrificio, se me abrirán puertas positivas. También se ha abierto la posibilidad de competir el año entrante...ya les contaré. ¡Una nueva etapa comienza!, ¡Hasta la vista!.

domingo, 21 de marzo de 2010

Pastelina Vengalina/Tras el ladrón de zuecos...La continuación.










El galpón de Pastelina se encontraba a oscuras. “Pip-pip, pip-pip, pip-piiippp. Pip- piiiiiippppppp, pip- piiiiiiiiippppppppppppppppp……pip- piuuuuuuuuuuuuu u u u”, Pastelina manoteó el reloj despertador y lo revoleó hasta donde su brazo dormido le permitió lanzar. Pastelina tenía una nueva jornada por delante. Mal humorada, tanteó el velador que tenía junto a la cama, sobre el piso; lo encendió y se sentó en la cama. Su cabellera estaba revuelta, algo típico en ella…Pastelina se quedó mirando ningún punto en particular. Pastelina recordó su día anterior, tomó noción del tiempo y del espacio…se mal humoró un poco más. Pastelina acostumbraba dormir poco, no porque no quisiera… (Pastelina es de esas personas que necesitarían un día más largo o una inquietud un poco más aplomada.) Vengalina estaba acostumbrada a esta vida de “miseria citadina”: tenerlo todo y no tener nada…Un trabajo, comida, techo, ropa....una misión….amigos….pero muchas veces se preguntaba si con todo ésto era realmente feliz. Pocas eran las veces que Pastelina se detenía a pensar en ella…pocas las veces que podía disfrutar de un atardecer, de un mate; pocas las veces que podía disfrutar de compañía masculina. Pastelina tenía “ésta” sensación de ser una heroína dentro de una heroína y así cuando miraba en su interior se veía desdibujada.
Pastelina miró por su ventana de 20 cm por 60 cm, (una especie de visor al exterior), y pudo ver como diluviaba… “Mierda, mierda, mieeerda”. Se lavó los dientes, la cara, ató su cabello con una bandita elástica y se puso doble desodorante. Luego, fue hasta su cama; de un pilón de ropa, tomó un pantalón a cuadros de cocina, una remera, separó un par de medias negras con lunares turquesa y fue hasta el placard. Buscó las botas de lluvia verde militar, se sentó en la cama, se puso las medias y luego las botas….Se levantó y fue hasta el perchero que tenía junto a la puerta de entrada. Tomó el piloto verdoso opaco plástico y se lo puso; abrochó los brochecitos de metal color bronce hasta por debajo de sus rodillas. Tomó su bolso de cuero marrón, sus gafas de aviador, su casquete y, con llaves en mano, salió apresurada.
(En los días subsiguientes...)
20 días continuos de lluvia torrencial azotaron a la ciudad. Pastelina se sumió en su trabajo y en su misión. Pastelina gustaba de la lluvia….gustaba de ver a la gente corriendo por las calles, huyendo de los lugares comunes. Su investigación en el caso de “Los zuecos vengalines” se basó básicamente en averiguaciones telefónicas e hipótesis…Pastelina se hallaba desorientada, no tenía información concreta de donde agarrarse…solo seguían apareciendo nuevos casos de "desapariciones." A la salida de su trabajo, la Confiteria “La comarca”, Pastelina deambulaba, enfundada en su equipo "anti lluvia", por la ciudad. Iba con su motoneta de los 40´, en búsqueda de alguna pista, de algún movimiento extraño. Cierta tardecita, Pastelina paró con su máquina en una esquina y se quedó allí obsevando el movimiento de la calle…Pastelina vió pasar en un río de agua infinidad de elementos: una alpargata, un vaso blanco descartable, colillas de cigarrillo, una medibacha, un papel de alfajor…un grillo chapoteando, retorciéndose….Pastelina se movió en su asiento, se bajó las gafas…La lluvia no la dejaba ver bien, sin embargo, pudo ver como el grillo siendo arrastrado por el agua, se alejaba. Pastelina se tomó la frente con una mano, se enjuagó los ojos empapados por la lluvia y sacó de su bolso un pastelito “no vengalin”…un pastelito al mejor estilo Pastelina…una delicia para renovar su estado de desgano. Vengalina disfrutaba su pastel bajo la lluvia…la felicidad la invadía...De pronto, un Fitio rojo pasó a su lado…Pastelina lo vió pasar de refilón….”Fitio”, “Fitito rojo”……”FITITO ROOOOJO!!!!!!!!!!!” , Pastelina reaccionó y algo en su interior le dijo: “Seguílo, seguílo!!!”. Pastelina guardó su pastel comido en uno de los bolsillos de su piloto, se puso nuevamente las gafas y arrancó la motoneta de manera torpe y alocada. La noche estaba avanzada y Pastelina comenzó a seguir al vehículo… Una calle y otra, doblar y otra calle y un semáforo y otra calle….Pastelina trataba de ver por entre las gruesas y tupidas gotas quien manejaba el auto…pero no lograba hacerlo. Pastelina manejó casi ciegamente durante un largo rato…perdió noción del tiempo y del espacio. La lluvia se deslizaba por sobre su piloto de goma duro, sus guantes de quehaceres domésticos color naranja, le habían resultado de maravilla durante estos días apocalípticos. Finalmente, el auto se detuvo. Con cautela, Vengalina frenó la motoneta y se acobacho en la esquina…observó. No sabía donde se encontraba. Las calles estaban en completa soledad. El asfalto era ancho y las casas se encontraban espaciadas. Algunos lotes de la cuadra estaban vacíos y otros eran ocupados por fábricas. La puerta del Fitito rojo se abrió y un señor petizo y robusto descendió. Vestía sobretodo negro y sombrero de vestir también negro. Abrió la puerta trasera y tomó dos paquetes de cajas encintados. “Cajas de zapatos”, pensó Pastelina. Un gato rozó la pierna de Vengalina y luego salió corriendo…se perdió en la oscuridad. Pastelina se enfocó en aquel extraño sujeto. Estaba entrando en una doble puerta de hierro negro. Las puertas se cerraron. Pastelina se quedó espectante, perpleja…inmóvil en su motoneta. Una lámpara colgaba por sobre aquella puerta de hierro y Pastelina pudo observar que allí había un cartel. Pastelina comenzó a avanzar sentada en su motoneta apagada….se fue acercando. “Ggggg…Gooo...Gooooniiiii…”, “Goni!”, leyó “GONI”. Pastelina se acercó lo más que pudo y bajó de la motoneta. A un costado de la puerta, casi pegada a la vereda, había una pequeña ventana enrrejada. Pastelina se tiró al piso. Adentro estaba iluminado….Pastelina lo vió todo. Máquinas, mesadas, estantes repletos de zuecos estropeados, otros brillosos, papel madera con bosquejos, rollos de cuerina…planchas de cuero, gomas, pegamentos, lápices, pomadas, cepillos... El señor extraño entró al cuarto. Apoyó las cajas en una de las mesas, se sacó el gorro, el sobretodo y los colgó en un alto perchero de madera oscura que se encontraba en un rincón. El hombre se sentó en una banqueta alta, junto a la mesada en la cual había apoyado las cajas. Con sus manos, se tomó de la barbilla, luego tomó un cuchillo “Tramontina” que había en la mesa y cortó los hilos que ataban a las cajas. Comenzó a abrirlas y a sacar "Zueeecos gaaastronóoomicooos". Pastelina abrió bien grandes sus ojos…se bajó las gafas de aviador y las dejo colgando de la goma negra que las sostenían de su cuello. Pudo observar que los zuecos estaban sucios…estropeados….tenían uso…..”Estan usados!”, “Este hijo de puta!”, pensó Vengalina. El señor tomó un par de zuecos azules y comenzó a acariciarlos, “Papi te va a a hacer renacer, hermoso”, dijo. Pastelina se incorporó….su cara tenía un gesto nuevo, indescriptible, una conjunción de sensaciones horrendas…Tomó su motoneta y retrocedió apresurada, confusa. Volvió a la esquina que la guarecía. Pastelina no lo podía creer….”GONI” era la empresa de zuecos gastronómicos más cara del país. "Éste tipo debe ser “Nestor Goni”, el multimillonario de los zuecos gastronómicos", pensó. Pastelina se quedó perpleja unos instantes hasta que finalmente puso en marcha su motoneta, se calzó las gafas y arrancó. Pastelina se abrió camino en la lluvia.
(Una lucecita se veía avanzar en las calles mojadas y desoladas...)
“Menos mal que mis zuecos de reptil verde me los trajeron de Ucrania”, pensó Pastelina mientras volvía a casa. Pastelina siguió camino sabiendo dos cosas: una que “Este señor era un claro caso merecedor de sus pasteles aleccionadores” y otra que “Mañana debería volver a trabajar a “La comarca”.

sábado, 27 de febrero de 2010

Tiempo de vacaciones.

Vacacionar….Los gastronómicos de escuela nos dividimos en dos grandes grupos: los que pegan buenos trabajos de entrada, (grandes empresas, hoteles de nivel, algún restaurante exclusivo), y los que comenzamos un largo camino lleno de baches. En el camino poceado “vacacionar” es un lujo por dos motivos: primero, por que casi nunca te aguantas un año en el mismo lugar y, segundo, por que los sueldos son una bosta... así que, si aguantaste, tal vez no tengas con que bancar las vacaciones. En diez años de trabajo ésta será la segunda vez que me tomaré 15 días de descanso. Hubo años sin vacaciones, otros en los cuales me pude tomar dos o tres días y otros en los cuales llegué a la semana. Pero este año……este año logre aguantarme en el mismo maldito lugar y, luego de un año, tres meses y 14 días tendré mis merecidísimas y esperadísimas vacaciones!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
Resumen de un año de stress
: una apertura- en mi sector: cuatro cambios de contra turnos- un cambio de segundo jefe de cocina- siete abandonos de pizzeros- seis huidas de cocineros y unas 30 puebas de posibles cocineros- seis cambios de parrilleros- cinco cambios de taperos y un sin fin de pruebas de posibles compañeros- ocho recambios de ensaladero… incontables los que han pasado por la bacha. En salón solo quedan dos camareras desde el inicio de unos 25 que son entre los dos turnos….han recambiado tanto que ya no retengo los nombres para no perder energía. En la barra se han ido siete de cinco que son. En la caja se han ido unas 10 adicionistas y recepcionistas…hablé con mis compañeros y no recuerdan cuantas…incontables. Se han ido dos encargados generales y dos encargadas de turno de salón. 400 cubiertos diarios en promedio. Un solo baño de personal que a su vez es el vestuario para los 50 empleados hombres/mujeres que somos entre los dos turnos. He faltado dos días, (fueron necesarios para no renunciar), y he llegado tarde unas cuatro veces. Me he bancado el sector sola dos semanas, he preparado a todos mis contra turnos de un día para el otro, (sobre la marcha), y guiado a los que han colaborado con extras. Menos de la mitad de las veces paramos para comer y cuando lo hemos hecho fue en nuestras mesadas de trabajo; asiento: dos baldes de aceitunas apilados o tacho de basura con placa arriba. Ni quiero hablar de la insostenible escalera interna, (una de las primeras notas fue exclusivamente sobre ella). El local no ha cerrado ni un solo día. He llegado a mis vacaciones no se cómo, supongo por que este trabajo me queda muy cerca y por que ya me he acostumbrado a este sistema de trabajo. Solo me quedan tres días para salir de vacaciones, sin embargo, hoy tuve ganas de irme y no volver más. Se que éste lugar ha cumplido un ciclo para mi. Ahora, mi meta: vacaciones… Capilla del Monte, Córdoba!. Luego, en el último tramo, visitar a mi amiga Carlita en Tandil junto con otra amiga en común y ver, también, si combino con un ex compañero/amigo que hace años no veo.
Córdoba....Ya percibo el olor a río y piedras…el aire Cordobés, el sol intenso. Las calles casi desoladas; las motonetas a 20 km por hora. Mucha bicicleta; los típicos perros de la calle que son de todos…los paquetes con peperina y la famosa calle techada con sus locales de artesanías típicos de Córdoba. Las colaciones, el helado de yerba mate y los pastelitos. El camino a pie a el “El zapato”…el micro interno a “Los cocos”. El camping municipal. Silencio….poca gente…eso es lo que ansío y necesito.... La mochila de mochilera será armada un día antes, con absolutamente todo lo básico y necesario; infaltable el mate, yerba y termo…(tengo ésa cosa de llevarme en la mochila yerba, galletitas, saquitos de te, sopas instantáneas, desodorante, cotonetes, jabón, etc etc …no sé por que…creo que es para ahorrarme el hecho de ir a comprar allá; algo así como un querer estar al dope total). Si me olvido algo, no me importará. No veo la hora de partir y pensar en nada. Mi única expectativa: pasarla bien, hacer lo que surja y tenga ganas. Recorrer los lugares que alguna vez pisé de chica, llenarme de energía. Ya me veo caminando por las calles de tierra seca, con ojotas, shorts a cuadros, musculosa que no pega con el short, bandana en la cabeza, mochila en la espalda….en la mano, la compañera de ruta: una rama seca al mejor estilo “bastón” recogida de un costado del camino. Meta principal: disfrutar. “Capilla del Monte: allá vamossssssssssssssssssssssssssssssss”.

lunes, 22 de febrero de 2010

Dueños gastronómicos.

¿Quiénes son los dueños gastronómicos?.
Para quienes los vemos día a día, es muy difícil entender el vínculo de los dueños gastronómicos con "su lugar" sobre todo teniendo en cuenta que la gastronomía muchas veces es mucho más que un negocio.
Están los dueños que gustan de la gastronomía e invierten en ella, están los que no gustan pero ven en ella una beta comercial y, más allá del gusto o no, están los que entienden del tema y los que no. Para nosotros "empleados", es muy raro encontrar dueños que gusten, entiendan y además sepan hacer del gusto y el entendimiento un buen negocio; (ésos serían algo así como los dueños "modelo"). Me ha tocado ver todo tipo de dueños. Más allá de los "estilos", lo que saco en limpio de mi experiencia es que los que han subsistido a los tsunamis gastronómicos son los que han tenido un billete para bancar los avatares del metier.
Es muy complicado sostener un emprendimiento gastronómico. Palos en la rueda que inevitablemente aparecen en el caminar gastronómico: crisis económicas, ratas o cucarachas visualizadas por clientes en el local, la moda de las zonas, subida de la mercadería por x x x x x motivos, lluvia de juicios de ex empleados, dueños con vicios y/o adicciones, malas estrategias, malos encargados...hay un sin fin de motivos que te pueden hacer fracasar.
Desde un drogadicto con mucha plata, hasta un papá de familia que invirtió hasta su último chelin para ponerle un local a sus hijos inservibles; un evangelista con su mujer bancado por su suegro, un matrimonio normal, otro matrimonio no tan normal, una familia entera, (hermanos, padres, tíos, etc, etc), amigos socios....... todo tipo de vínculos y situaciones se dan en la cúpula de los negocios gastronómicos.
Para "nosotros" los mejores dueños son los cocineros devenidos en dueños. No siempre son tan buenos emprendedores como cocineros, pero que nos entienden y tratan de consentirnos es un hecho.
Los que solo tienen el billete e invierten, es muy difícil que nos resulten "buenos" dueños por el simple hecho de que para que ellos puedan seguir invirtiendo nosotros nunca seremos reconocidos monetariamente como deberíamos o quisiéramos. Este tipo de dueños son los que, con nuestra mitad no blanqueada garpan la luz, con los 500 pesos que nos faltarían para trabajar más a gusto lo juntan con el de dos más y garpan otro sueldo, con el baño de merda que nos hicieron se ahorraron un billete que les sirvió para coimear al de la municipalidad, la ropa de trabajo que nunca nos compraron les sirvió para comprar los manteles, con las extras mal pagas le pagan las horas al que vino como extra durante diciembre y así infinidad de situaciones más.
He vivido cosas inimaginables con dueños gastronómicos. A mi entender, lo más curioso del vínculo dueño gastronómico/empleado es que sus vidas se ven completamente ventiladas. Los dueños saben algo acerca de nosotros, siempre les llega algún que otro rumor...pero es increíble como nosotros somos testigos presenciales de sus vidas; somos familia sin haber llegado a dialogar más que una o dos veces. Sabemos si están de buen o mal humor...si durmieron ahí, si estuvieron de trampa, si no durmieron, con quien se fueron, con quien llegaron, si coimearon, si tienen diarrea, si tienen adicciones, si tienen mujer/hombre, ex mujer, amante, hijos reconocidos o no, si tienen vicios, si están más cerca de dios o del diablo.... Los vemos tanto al amanecer como a la madrugada....Entran y salen...traen gente...muestran...somos testigos silenciosos de absolutamente todos sus movimientos: clientes, proveedores, controles, multas, juicios, llamadas, gritos, sonrisas... Nosotros somos quienes les damos de comer literalmente hablando y a alguien que alimentas le podes llegar a conocer todos sus vericuetos. Todo se sabe, se intuye y lo que no se adivina, sobre todo en restaurante.
Desde divertidos, excéntricos, adictos, buena gente, buenudos, garcas...todo tipo de dueños he visto. Son ellos, los dueños de caterings, restaurantes, bolichongos, hoteles... ésa gente que se anima a un monstruo o monstruito a ser domado. Son personas que están siempre al limite... Caminan constantemente por la cuerda del trapecista...de una punta esta el coraje y de la otra la demencia. Cada uno será lo que será pero son dignos de admiración a semejante locura.

martes, 16 de febrero de 2010

En el marco de los "tortolitos".



Si algo tiene nuestra profesión es que nunca podremos decir que es aburrida o monótona. En el marco del día de los enamorados, éstos días que pasaron estuvieron llenos de episodios insólitos. Mi meta: domingo 14 de febrero, menú especial para los "tórtolos". 15 días atrás empecé a trabajar en el tema....Pensar un menú para agasajar a la gente que festeja el hecho de estar enamorados saliendo a comer afuera. "¿Dos opciones?, ¿tres opciones....?, ¿una opción para compartir????". Primero definir éso. Para poder diagramarlo debí charlar con el segundo de cocina, (por estos días a cargo ya que el jefe esta de "vacations"). El cierre de un menú depende bastante de la entrada y los principales. Asunto, diagramamos un menú con tres entradas, tres principales y dos opciones de sobre mesa. Menú cerrado...no a la carta. Empecé con las pruebas de recetas....ajustes y desajustes. Mis opciones fueron: una chocotorta modificada, (con rellenos de una crema de chocolate con leche y otra de frambuesas y chocolate blanco) y un semifredo de maracuyá y chocolate blanco con salsa de coco. Una semana antes al domingo, el dueño tira todo para atrás..."Que yo facturo lo mismo, que la gente quiere comer, que va a venir gente que no está enamorada...bla, bla, bla....". Yo le digo al seg. jefe de cocina: "¿Y ahora que hago con todo lo que ya hice???", (como tenía un buen día, no me hice problema...además éste lugar es una especie de tren fantasma y ya nada me sorprende). La cosa no termina acá...Al rato viene el dueño y da una contra orden: "Los postres si....el resto no". Osea: yo debería hacer los postres de los tórtolos más carta abierta pero el resto de la cocina funcionaría de manera normal.
En el medio de esta movida:
-Una noche, un bachero se corta la mano con un vaso: 4 puntos, 14 días de inactividad.
-Otro bachero se ofende por que el seg. jefe de cocina se mete a ayudarlo.... sábado 23 hs., (pleno perro/ 400 cubiertos), y abandona su puesto de trabajo!!!. Volvió al otro día pretendiendo ser reincorporado y defendiendo su postura.
-Otro bachero llega un sábado a la mañana, tres horas tarde, muy alcoholizado él......Pretendía entrar a trabajar; lo mandan a la casa...Al otro día llega sobrio pero tres horas tarde también. Ahora, como un bachero se fue por inepto y otro por mal herido, el beodo para sanar sus pecados cubre todos los huecos....está al borde de la explotación!.
-Un cocinero que estaba a prueba, ya al tercer día comenzó a pedir vales de dinero....Además de éso, se creía Maradona. Creersela y pedir plata por adelantado...mala combinación...a los 10 días le dieron el pire.
-Un pizzero que falta y no llama ni responde llamados telefónicos; (ya van reiteradas veces). El tipo aparece al día siguiente muy pancho. Lo suspenden dos días, más su franco, se hicieron tres....Ligó unas mini vacaciones luego de las que ya tuvo.
-Un intríngulis amoroso en el cual está implicada una persona casada....terminó con la "jermu" del susodicho en la puerta del restaurante. Trompadas de por medio y casi al borde del escandalo....me di cuenta que ésto se fue a la merda.

Sábado 13 de febrero...casi 400 cubiertos a la noche. El domingo debí hacer turno cortado para estar en los despachos fuertes. Llego al restaurante el 14 de febrero a las 11 a.m. Una nota de mi contra turno me esperaba como siempre. Ésta vez decía: "P: Desastre!!, Falta de todo, no hay Taten. Queda muy poco de todo. Faltan mamaderas: Salsa chocolate. Coulis Frutos rojos. Si queres llamame y voy antes...Besotes...S.". Abrí la heladera y efectivamente el sector era una penuria...el desierto del Sahara un poroto. Además de remontar éste muerto y terminar los detalles para los postres del día, debía preparar todas la delicatessen para la tarde nublada de tórtolos. Le dije a la bachera: "G, hacete unos mates...que total estoy en la mierda". Ya vendrán tiempos mejores, mientras tanto, los postres quedaron dignos y mi capacidad de trabajo intacta!.