



El día y la noche... Los gastronómicos somos testigos vivenciales de la luz y de la oscuridad. Un 80 % de los gastronómicos trabajamos de noche. ¿Noctámbulos?, ¿búhos?, ¿solitarios?, ¿murciélagos?, ¿luciérnagas?, ¿hamsters?, ¿zombis?, ¿serpientes?, ¿Cocineros superhéroes?.....No lo sé, si se que el gastronómico es un ser que habita la noche, la recorre y la conoce. En un comienzo, lo hacemos obligados por la profesión hasta que luego le vamos tomando el gustito....Me acuerdo allá lejos, en mis comienzos , volviendo de lugares lejanos a las 2/3/5 de la matina. Dos colectivos de por medio, llegaba a casa de mis viejos....Mi mamá no entendía nada...me esperaba muchas veces despierta, sentada en la cocina...con la comida, jeeeeeejejeje y esperando por el único uniforme que tenía para lavarmelo.....Con el tiempo se fue acostumbrando....A veces yo llegaba con la chaqueta puesta y un buzo encima,(desaliñada por demás); cuando tenía 16 hs de trabajo encima, ni el pantalón a cuadritos me cambiaba. Y al otro día, 4/5 hs de sueño de por medio, arriba nuevamente. Con el tiempo....esta rutina nocturna se convierte en parte tuya. La noche es tu amiga...llegas a conocer el olor de la noche, el rocío....el viento cálido en verano, el aire helado en invierno....sus sonidos y silencios. La basura rota en las calles, la gente que duerme en la intemperie, los basureros con su camión, los borrachos, las situaciones insólitas, los colectivos semi vacíos, la policía de recorrida, los quiosqueros nocturnos, los serenos, los taxistas, gatos, ratas, papeles volando por las calles, botellas vacías....otros gastronómicos volviendo a casa.
Antes de entrar a nuestro trabajo, vemos a la ciudad en pleno movimiento: caos de tránsito total y gente por doquier. Luego: vemos lo que pocos ven!. No hay nada más lindo que una cuidad casi vacía. Con la locura del despacho encima salimos a la calle...algunos compañeros con sustancias tóxicas en el cuerpo otros solo con locura mental. Y caminamos en la soledad de la calle. Con mochila o bolso en nuestras espaldas, (algunos con sus cuchillos o herramientas encima); corremos al colectivo o al subte, otros andan en bici y los que tienen un billete se dan el lujo del taxi o auto. Cuando llega el invierno o llueve y no llega el medio de transporte...ahí carajeamos nuestra elección!, jeeee. Ansiamos volver a casa pero creo que en el fondo, adquirido o innato, todos somos amantes de la noche.
Si ponemos en una olla: pasión, locura, adrenalina, sexo, creatividad, tacto, alcohol, drogas, sensibilidad, soledad... ¡saldrá un exquisito y típico gastronómico del palo!. ¿Superhéroes de las ollas?, ¿Locos de merda?, ....ustedes juzgarán....Lo que si les aseguro es que, como bien dijo el primo "Aldo", "Vos miras una ciudad de día y es una....La recorres de noche y es otra completamente distinta". Y puedo asegurar que así es. Aquí les dejo unas imágenes de un tramo que recorro yendo y volviendo del trabajo actual. En unas, de fondo, un clásico porteño: El obelisco. Vean ustedes "el día y la noche". Son realmente diferentes...Si les gustó más la noche entonces ustedes, mis queridos lectores, tienen muy dentro suyo, algo de gastronómicos del palo!. No lo rrreprimaaan....¡al menos hagan unos fideos cinta y revoleenlos contra la pared de vuestras cocinas!!!!!. Dejen aflorar ese ser interiorrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr que está en las penumbrasssssssssssss....guaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. ¡Guerra de fideoooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooos!.




